LAS CIUDADES ESDRÚJULAS (3)


Ámsterdam es una ciudad doblemente esdrújula. La reconocemos en la importancia de los detalles frente a las cosas importantes o impactantes que nos pueda ofrecer. Las ciudades esdrújulas no se deben visitar con plano o programa de visita. En realidad, más que visitarlas, debemos dejar que sea la ciudad la que nos visite a nosotros. Se recomienda, por ejemplo, sentarse en cualquier banco, escalera, plaza y ver pasar a la gente, el tráfico, los camiones de reparto. Lo ideal sería poder permanecer días, semanas, meses o incluso años. Cómo decía Saramago en Viaje a Portugal “ver en primavera lo que se vio en verano, ver de día lo que se vio de noche”, pero para quién no se pueda permitir tamaño lujo, basta con tener un puñado de pipas de girasol que consumir mientras pasan los minutos de cualquier lugar. No es lo mismo pasar por la ciudad, ser sus visitantes, que ver pasar la ciudad por nosotros, formar parte de ella, ser los anfitriones. Es sabido que las ciudades esdrújulas además de acento, siempre tienen tilde. Cada uno de nosotros debe saber situar su propia tilde. En Ámsterdam esta es “ma’tilde”.