domingo, 30 de enero de 2011

CREYCI




Aunque sepamos del artificio, no dejamos de conmovernos al ver a Liv Tyler llorar los diez últimos segundos del tema principal de la película Armagedon. El tema, I Don't Wanna Miss a Thing, pertenece al grupo Aerosmith, cuyo líder, Steven Tyler es padre de Liv. Si uno lo escucha varias veces, no es difícil encontrar muchas similitudes con otro tema del grupo compuesto cuatro años antes. Con sólo 17 años Liv Tyler también fue la inquietante protagonista del videoclip en aquel tema titulado Crazy.
“El test de Rorschach consta de 10 láminas compuestas por manchas de tinta (negras y policromáticas) sobre un fondo blanco.” No hace falta saber de psicología para disfrutar del single Crazy del grupo Gnarls Barkley. El segundo trabajo de este curiosos grupo salió en 2008 bajo el título “The odd Couple”, título de la película protagonizada en 1968 por dos verdaderos monstruos del cine: Jack Lemmon y Walter Matthau.
Uno ve a Willie Nelson cantando Crazy y parece que está viendo a Javier Krahe cantando Nos ocupamos del mar. En ambos casos parecen desubicados, como le sucedía al personaje de Cortazar al que se le desplazaba el mundo. Lo normal es seguir la sosegada interpretación que hace la cantante de música Country Patsy Clein.
Sirva esta pedantería wikipédica para aclarar que el nombre de los Talleres que estamos desarrollando no provienen del inglés, sino que son la unión de Creación y Ciudad: CREYCI o ciudades creativas, como también lo llamaría Richard Florida.

martes, 25 de enero de 2011

TAGOROR (5)


Y lentamente siguió apareciendo el viejo instituto de La Isleta, que ahora es la Universidad Popular, y también apareció un cartel que decía "Centro Cultural Pepe Dámaso". Esta imagen fue tomada allá por agosto de 2010. Junto a la cancha de baloncesto se había colocado un muro provisional para independizar la obra de ese espacio deportivo.

viernes, 21 de enero de 2011

LAS CIUDADES ESDRÚJULAS (2)


En Arquypiélago nos hemos dado a la tarea de clasificar las ciudades por sus diferentes acentos. Concretamente buscábamos aquellas ciudades que pudieran ser consideradas Esdrújulas. ¿Por qué esdrújulas y por qué las esdrújulas? Son preguntas que también a nosotros nos asaltaron al inicio, pero ya ni siquiera pretendemos tener una respuesta para ellas. Tal vez sea que hay menos ciudades esdrújulas que llanas o agudas. Tal vez nos atrae la complejidad añadida que entraña ser esdrújulo –así como ser zurdo– ¡Cosas de minorías!
Además nos tocaba desvelar si era posible convertirse en ciudad esdrújula o eso era algo que cada ciudad arrastraba consigo desde su fundación. Por ejemplo, sabemos que Montevideo es una ciudad esdrújula desde su origen.
Las ciudades llanas, que son la inmensa mayoría (como las palabras en latín), tienen el enorme potencial de lo cotidiano, del sentido común, de las mayorías. Son ciudades bicéfalas, como Budapest, Berlín o Tegucigalpa. Casi siempre un río, un suceso histórico, una actividad predominante, las ha dividido en dos. Son ciudades activas, dinámicas, lógicas, normales. No presentan un cuadro clínico especialmente interesante. Tienen ríos, museos, bibliotecas, coches, semáforos, etc.
Las ciudades agudas tomaron la iniciativa a finales del siglo pasado. Entonces se pensaba que grandes operaciones urbanas podían posicionarlas mejor en el tablero de juego global. Aunque esto había sucedido en todas las culturas a lo largo de la historia, fue a partir de la segunda mitad del Siglo XX cuando en todo el mundo proliferaron las ciudades con marcas, distintivos, emblemas. Con más o menos acierto, un gran museo, una Olimpiada, una Exposición Universal, las convertían, por un instante, en centros neurálgicos de una región o un país. Para el turismo de masas, esas ciudades eran objetos de consumo. O sea, en tres días daba tiempo de ver esto o aquello. En una semana más. En un mes mucho más. Ciudades como París, Londres, Barcelona, fueron, son y serán sedes de todas las celebraciones o eventos que les impone el ritmo de lo agudo.
Las ciudades esdrújulas están alejadas de los grandes circuitos turísticos. Casi siempre ensombrecidas por una ciudad aguda próxima. Así Torino o Lisboa son ciudades que no se ven encasilladas o eclipsadas por sus propios museos o monumentos. No han caído en la tentación de satisfacer el apetito del turista ofertándole subterfugios que sustituyan a la propia ciudad. Aunque esto sea una pretensión fácil de sus equipos de gobierno en cada época, a nadie se le ocurriría ir a Lisboa exclusivamente para ver la Fundación Gulbenkian o los alrededores de Belem.
Hay ciudades esdrújulas como Granada que han sabido sobreponerse a una agudización de su estado, provocada en parte por la imponente presencia de la Alhambra y del Albaicín. No todas las ciudades que tengan grandes monumentos son ciudades agudas. Tampoco lo son todas aquellas ciudades que han sido sedes de una Olimpiada o de una Exposición Universal. No concebimos a Montreal más que como una ciudad esdrújula, por mucho que haya sido la sede de todo. Bastante frío deben pasar –y en todos los sentidos– como para ausentarse del universo esdrújulo.
Si las ciudades agudas y llanas son de recuerdo fácil, en forma de souvenir o postal, las ciudades esdrújulas siempre han sido más difíciles de vender, de simplificar. Nuestra recomendación, para estas últimas, es que se sienten a comer pipas en cualquier calle o plaza y dejen, por una vez, que sea la ciudad la que pase por ustedes. Compren el pan en la tienda de la esquina, lean el periódico local, pierdan el rumbo y también la orientación. En definitiva, aprovechen para aburrirse y también para hacer el ridículo, pues, como bien decía Pessoa “todas las palabras esdrújulas, como los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas”

lunes, 17 de enero de 2011

TAGOROR (4)


"Partito ad esplorare il regno di mio padre, di giorno in giorno vado allontanandomi dalla città e le notizie che mi giungono si fanno sempre più rare. Ho cominciato il viaggio poco più che trentenne e più di otto anni sono passati, esattamente otto anni, sei mesi e quindici giorni di ininterrotto cammino."
Como Dino Buzzati en su maravilloso cuento "Los siete mensajeros", el camino del Centro Cultural finalmente había comenzado. A finales de julio de 2010 se abría una nueva perspectiva en el barrio de La Isleta.

jueves, 13 de enero de 2011

LAS CIUDADES ESDRÚJULAS (1)


Es probable que pase algún tiempo hasta que las Administraciones Públicas den respuesta a las nuevas exigencias que impone el patrimonio esdrújulo. Deben ponerse en marcha paulatinamente los mecanismos que lo hagan posible. Hasta entonces no nos queda más remedio que sacar a la luz los debates que en toda la ciudad está propiciando la necesidad de un nuevo planteamiento con respecto a este otro patrimonio.
En primer lugar es importante recordar algunos de los errores cometidos con anterioridad y que siguen siendo un vivo ejemplo de lo que estamos diciendo. Por ejemplo, si preguntamos en el barrio de La Isleta, a personas mayores de treinta años, son muchos/as los/as que recordarán con pena la destrucción de las últimas casas de madera que se encontraban en el interior de la trama del barrio. O si preguntáramos, en diferentes partes de la ciudad, por los viejos cines de barrio, el sentimiento de los ciudadanos sería también de magua ante las pérdidas de imágenes y vivencias de la infancia. El patrimonio esdrújulo no tiene nada que ver con la calidad arquitectónica o urbana de los edificios, sino con la calidad simbólica que le damos los ciudadanos a través de la memoria colectiva.
El caso que hoy nos ocupa es el de la próxima destrucción por parte del Ayuntamiento de las Casas de Mata, muy próximas a la fortaleza del mismo nombre. Celebrando lógicamente esta intervención, que permitirá entregar una vivienda nueva a las familias que viven precariamente en esas casas, no estamos en absoluto de acuerdo con el derribo de las mismas. Este pequeño conjunto de casas es para nosotros una de las postales más características de la ciudad y un icono irremplazable. Tras la operación principal que consiste en trasladar a las familias a una vivienda digna (cuestión esta que no debe demorarse ni un día más) el Ayuntamiento ha decidido la demolición de las casas para convertir el lugar en un parque. Como sucedía con las casas de madera de La Isleta, los edificios no tienen protección como patrimonio arquitectónico, ni tampoco etnográfico, pero, al contrario de La Isleta, en este caso no hay ningún interés económico que busque rentabilizar el valor del suelo o establecer un uso incompatible con la existencia de dichos edificios. O sea, su demolición se puede evitar.
Los cines de nuestra ciudad desaparecieron porque no fuimos capaces de crear un uso alternativo que permitiera su superviviencia frente a la especulación y el dinero fácil del uso residencial o de oficinas. En este caso son muchos los nuevos usos a los que pueden ser destinados dichos edificios y además, la mayoría de los que se nos ocurren son usos económicamente rentables para la ciudad y para su tejido comercial y de ocio.
Desde Arquypiélago proponemos que, dada la importancia de esta imagen de la ciudad, se abra un debate público en el que se presente el proyecto previsto para este entorno y se permita intervenir a la ciudadanía en su desarrollo. Como hemos dicho, el valor del patrimonio esdrújulo reside en lo simbólico, frente a otros valores más técnicos o artísticos vinculados a la imagen urbana o a la tipología arquitectónica. Por lo tanto la decisión sobre el futuro de dichos edificios debería ser también de los vecinos, al menos de los barrios más cercanos de San Antonio y El Polvorín.
Ahora que se anuncia la culminación del proyecto de reposición de las vivienda de El Polvorín, una actuación como la que proponemos permitiría acercar la ciudad baja a dicho barrio y por extención, al parque de Las Rehoyas.
Por último, la candidatura a Capital Europea de La Cultura es un nuevo argumento que añadir a todo lo anterior. Debemos tratar de incorporar nuestro patrimonio cultural a la actividad económica y a la regeneración del tejido productivo de la ciudad. El paseo de los artesanos estaría arbolado, ocupando la mitad de la actual vía, y nos llevaría desde la Fortaleza de Mata hasta el parque de Las Rehoyas. En su recorrido nos sentaríamos a tomar algo en las terrazas al aire libre, veriamos a los artesanos trabajando en sus talleres y compraríamos objetos originales en pequeñas tiendas.
Esas pequeñas edificaciones de colores son un tesoro del que una ciudad como la nuestra no se puede permitir el lujo de prescindir.
(Fotografía del blog de Berti13)

Página de apoyo en facebook:

martes, 11 de enero de 2011

TAGOROR (3)


Finalmente "Chegou a hora" como dirían en Río de Janeiro. El 26 de julio de 2010 vimos que aquel muro que nos acompañó desde pequeños, empezaba a desandar su camino. Un agujero a modo de puerta anticipaba el cambio. Era el punto de partida del nuevo Centro Cultural. Muros que caen para ceder paso a la cultura... ¡no estaba mal el comienzo!

viernes, 7 de enero de 2011

ARQUYAMIG@S (2)


Desde Sevilla nos llegan los ecos de la publicación del primer número de la revista Hábitat y Sociedad, "revista universitaria de carácter científico, con arbitraje internacional, dirigida a la difusión de artículos que contribuyen a una comprensión del hábitat social". Queremos destacar en esta ocasión los artículos de dos compañeros de años y de Arquitectura Social: "Metodologías participativas para la gestión social del hábitat" de Jose María López Medina y "Construyendo triángulos para la gestión social del hábitat" de Esteban de Manuel Jerez.

Celebramos la llegada de esta publicación que viene a llenar un importante vacío en la difusión de lo que hacemos en este país (y en toda Latinoamérica) en materia de hábitat.

miércoles, 5 de enero de 2011

Arquytravel One (2)



En Zaragoza también tuvimos oportunidad de conocer la experiencia de "Estonoesunsolar", programa de recuperación de solares en el centro histórico de la ciudad. Pudimos hablar con Patricia di Monte, arquitecta encargada del programa, sobre las dificultades a las que se ha tenido que enfrentar esta iniciativa. En la convocatoria de este año el programa también se extendió a solares situados en otros distritos de Zaragoza. No hay ninguna duda del acierto de la idea, con varios reconocimientos a nivel nacional, sin embargo, en nuestra visita comprobamos que la mayoría de los solares se encontraban vallados y cerrados, lo que indica que la gestión de estos espacios es algo más compleja que su recuperación. Felicidades a Zaragoza Vivienda y especialmente a Patricia, por esta excelente idea.

martes, 4 de enero de 2011

EUIAO (1)


En Arquypiélago estamos interesados en la originalidad “en cualquier forma que se de”. Una de esas formas es la que tiene que ver con el origen, o sea, nuestro origen.

Junto al carácter folclórico y populista que ha tenido la palabra Tagoror en los últimos años, queremos destacar su valor en Canarias como referente original de participación colectiva. Si en otros tiempos todos los barrios de la ciudad se dotaron de instalaciones deportivas y centros cívicos, la evolución de la democracia invita ahora a profundizar en nuevas mejoras también relacionadas con los barrios.

Nuestra propuesta consiste en dotar a todos los barrios con un TAGOROR, esto es, un espacio apropiado para debatir, parlamentar, hablar. La reciente creación de los Consejos de Participación Ciudadana o las Juntas de Distrito, debe completarse con la habilitación de una Red de Tagorores reconocibles y reconocidos por todos/as: Instituciones Públicas, técnicos y ciudadanos/as.

Aprovechamos para felicitar al Cabildo de Gran Canaria porque hoy mismo ha presentado el Programa Europeo ‘Tagoror’ en el que participarán el próximo 9 de enero 60 jóvenes de varias comunidades españolas. Sin duda este es un buen ejemplo de impulso de esta palabra y sobre todo del espíritu que contiene.

(WIKIPEDIA) La palabra Tagoror en bereber significa "recinto circular de piedras" o "lugar de reunión". Era el lugar, cercano al poblado guanche, donde se reunían los ancianos y dirigentes de la comunidad para tomar decisiones que afectaban a su pueblo. Estas reuniones podían tener carácter religioso o judicial.
El Tagoror tenía forma circular y estaba constituido por grandes piedras planas que hacían de asiento distribuidas en el interior del círculo formado también por piedras o lajas de gran tamaño, a veces, semienterradas, que delimitaban el espacio. Estaba dirigido por un Guadameñe o sumo sacerdote.