EL CARRO DE LOS TURRONES Y LA ACCESIBILIDAD UNIVERSAL

La accesibilidad no es una cuestión que afecte exclusivamente a las personas que tienen movilidad reducida o aquellas que tienen alguna discapacidad. Las personas mayores, los carritos de niños, los esguinces de tobillo o las empresas de mudanza necesitan una ciudad accesible, tanto como las personas que se desplazan en silla de ruedas. Es importante insistir una y otra vez en este aspecto.

Atrás queda aquella idea de que el patrimonio histórico está por encima de la accesibilidad como un derecho. Hubo un tiempo, no tan lejano, en que acudir al teatro con una silla de ruedas implicaba peregrinar por las bambalinas hasta llegar al único ascensor accesible.

Recientemente la ULPGC ha realizado un gran esfuerzo para adaptar sus edificios a la normativa de accesibilidad. Con mayor o menor éxito, se trata sin duda de un primer paso que le permite encarar el nuevo espacio europeo de educación superior con los deberes hechos en esta materia.

Es importante que nadie vuelva a caer en el triste comentario: “no sé para qué nos gastamos tanto dinero en poner un baño o un ascensor adaptados, si aquí nunca ha venido nadie que lo solicite”. Pues que sepan que no han venido precisamente por eso.

Debemos tomarnos en serio la accesibilidad. Pocas dudas tenemos de que la actual Concejala de Accesibilidad va a marcar un antes y un después en nuestra ciudad. Ahora estamos en disposición de trazar un camino claro para conseguir que LPGC se convierta en referente de la supresión de barreras arquitectónicas y de vigilancia en la implantación de un efectivo Diseño para Todos.