domingo, 7 de abril de 2013

TAGOROR: LUGAR PARA LA PARTICIPACIÓN

Los Auditorios, esos viejos conocidos de todas las ciudades españolas, son instalaciones dedicadas al deleite de nuestros oídos, tal y como su propio nombre indica. Durante los años 1980 y 1990 del pasado siglo todas las ciudades destinaron espacios y dinero para su construcción. La década de 1990 fue también la de los Centro Cívicos, como espacios vinculados a los barrios dedicados a la dinamización social. La primera década del siglo XXI por desgracia hizo caer a muchas de nuestras ciudades en la tentación de las grandes obras (al amparo de los descomunales ingresos que producía la burbuja inmobiliaria)
Teniendo en cuenta el carácter cíclico de todos estos procesos, ahora podemos deducir que vuelve a ser el turno de la descentralización de los espacios. Tras los Auditorios, los Centros Cívicos, las grandes ciudades culturales, ¿no podría ser ahora el turno de la participación ciudadana?, esto es, ¿no podríamos reciclar, rehabilitar o construir espacios especialmente preparados para dicha participación?
Estos Tagorores tendrían que estar en todos los barrios y prestar una función de generadores de debates, opinión y contraste de ideas. Eso es precisamente lo que se acaba de terminar en La Isleta. Un Tagoror del siglo XXI.

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