miércoles, 27 de marzo de 2013

EL CARRO DE LOS TURRONES Y LA ACCESIBILIDAD UNIVERSAL

La accesibilidad no es una cuestión que afecte exclusivamente a las personas que tienen movilidad reducida o aquellas que tienen alguna discapacidad. Las personas mayores, los carritos de niños, los esguinces de tobillo o las empresas de mudanza necesitan una ciudad accesible, tanto como las personas que se desplazan en silla de ruedas. Es importante insistir una y otra vez en este aspecto.

Atrás queda aquella idea de que el patrimonio histórico está por encima de la accesibilidad como un derecho. Hubo un tiempo, no tan lejano, en que acudir al teatro con una silla de ruedas implicaba peregrinar por las bambalinas hasta llegar al único ascensor accesible.

Recientemente la ULPGC ha realizado un gran esfuerzo para adaptar sus edificios a la normativa de accesibilidad. Con mayor o menor éxito, se trata sin duda de un primer paso que le permite encarar el nuevo espacio europeo de educación superior con los deberes hechos en esta materia.

Es importante que nadie vuelva a caer en el triste comentario: “no sé para qué nos gastamos tanto dinero en poner un baño o un ascensor adaptados, si aquí nunca ha venido nadie que lo solicite”. Pues que sepan que no han venido precisamente por eso.

Debemos tomarnos en serio la accesibilidad. Pocas dudas tenemos de que la actual Concejala de Accesibilidad va a marcar un antes y un después en nuestra ciudad. Ahora estamos en disposición de trazar un camino claro para conseguir que LPGC se convierta en referente de la supresión de barreras arquitectónicas y de vigilancia en la implantación de un efectivo Diseño para Todos.

domingo, 17 de marzo de 2013

ARQUITECTURA Y SENTIDO COMÚN

Existe un edificio en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria que nos sirve para explicar la diferencia entre el lenguaje de la arquitectura y el lenguaje del sentido común. Cada año, con alumnos de la asignatura “hábitat y desarrollo” de la escuela de arquitectura, realizamos visitas a diferentes barrios de nuestra ciudad. Dado que su formación les permitirá ejercer la profesión de arquitectos, nuestra propuesta es que además sean capaces de llevar a cabo el ejercicio de la traducción de esa arquitectura a otros lenguajes. Así como en literatura Julio Cortazar o Jorge Luis Borges fueron a un tiempo grandes creadores y grandes traductores, nos planteamos la importancia de que los arquitectos, al igual que el resto de disciplinas, contribuyan también a elevar el nivel de debate y conocimiento de la sociedad en general en torno a la arquitectura y el urbanismo.
El edificio al que nos referimos es el de 50 viviendas de VPO de 1994, de los arquitectos Manuel Feo y Salvador Vicario, situado en el barrio de El Polvorín, sobre el Risco de San Antonio. Se trata de un edificio que tiene una destacada presencia sobre el barranco de las Rehoyas.
El ejercicio consiste en explicar en primer lugar sus indudables virtudes arquitectónicas (al tratarse de un ejercicio de escuela en primer lugar analizamos esa arquitectura como si se tratase de una obra de arte) para posteriormente conocer su interior y preguntar la opinión de los vecinos y habitantes. De esta forma el contraste de lenguajes está servido.
Recientemente hicimos una nueva visita por el Risco de San Antonio y El Polvorín, en el marco del seminario "Geografías de la exclusión" organizado por el foro Crítica y Sociedad que concluyó en un interesante debate junto al edificio, como se puede comprobar en esta crónica de la visita.